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Las manos invisibles:

Había una vez una niña de unos 7 años llamada Clara. Le gustaba sentarse en la ventana de su casa, la cual estaba protegida por rejas. La ventana era alta, por lo que siempre usaba un banco para subirse. Una vez sentada, se agarraba de las rejas, cerraba las puertas de vidrio y se soltaba para quedar apoyada en ellas. Un día, Clara se subió a la ventana como de costumbre. Sin embargo, esta vez, las puertas de vidrio no se cerraron bien. Cuando se soltó de las rejas y se apoyó en las puertas, estas se abrieron de golpe y Clara comenzó a caer hacia atrás, directo al suelo. En ese momento de terror, sintió algo extraño. Fue como si unas manos invisibles la empujaran desde el aire, arrojándola de nuevo hacia las rejas. Clara logró agarrarse justo a tiempo y evitó una caída que podría haber sido fatal. Se quedó paralizada de miedo, mirando a su alrededor en busca de alguien, pero no había nadie. El susto la dejó sin aliento. No podía entender lo que había sucedido. Estaba sola en casa, s...

El muchacho en posicion de Jesus:

Había una vez una mujer cruel que nunca aceptó a su hijo. El niño creció en un ambiente de absoluta miseria y desolación. Nunca tuvo ropa adecuada; solo vestía un taparrabos o unos calzoncillos. Su alimentación dependía de las sobras de comida, y si no había nada, se quedaba sin comer.  Desde muy pequeño, su madre lo encerró en una habitación horrenda. El cuarto estaba lleno de basura, sin cama, y el niño se veía obligado a dormir en el frío suelo. Su única protección contra el frío eran unos viejos periódicos. Tenía el cabello castaño y su cuerpo estaba esquelético debido a la desnutrición extrema. El día que cumplió 18 años, su cuerpo finalmente sucumbió a las terribles condiciones en las que vivía. Fue encontrado muerto, en una posición que recordaba a Jesús en la cruz, con las costillas sobresaliendo de su piel por la extrema delgadez. Ese día no había recibido ni comida ni agua; el poco líquido que solía recibir era a menudo orina de gato.  ¿Por qué su madre le hacía esto...

La mujer fantasma de la lluvia:

Había una vez una mujer llamada Isabel, cuya vida era un cuento de hadas hecho realidad. Se había enamorado profundamente de un hombre, y pronto se casaron. Sin embargo, en la noche de bodas, bajo una tormenta violenta, su marido la apuñaló en el pecho mientras dormía. Desde ese fatídico momento, nada volvió a ser igual. El hombre fue detenido, pero increíblemente, fue liberado unos meses después. Desde entonces, cada vez que una tormenta con lluvia azota el lugar, una figura espectral aparece. Es una mujer con un vestido blanco, su cabello negro y largo cubre su rostro, y una mancha de sangre adorna su pecho. Clama justicia en silencio, con una presencia tan perturbadora que los vecinos no dejan que sus hijos la vean, obligándolos a entrar en sus casas. La mujer fantasma permanece inmóvil por unos segundos o minutos, y luego se desvanece en el aire. La historia de Isabel no es la única tragedia de la zona. Otra mujer, también asesinada por su esposo, vaga por una colina cercana. Fue a...

Los enanitos de la Floresta:

La Floresta es un populoso barrio de la periferia de la ciudad, muy cercano al barrio San Agustín (incluso muchas veces a sido confundido con éste). En La Floresta se encuentra el antiguo frigorífico municipal (hoy abandonado) y muy cerca del río, donde el barrio termina, se alzan la escuela (que al momento de los hechos era la Nº 188 Obispo Dr. Bazán y Bustos) y al lado la Dirección de Limpieza Municipal (estos edificios emplazados sobre calle República de Siria). Más allá, en zona de anegadizos, el volcadero municipal de residuos se mezcla con modestas casas que dan a la zona una característica singular y especial..              A fines del año 1983 comenzó en la ciudad -como un comentario- el hecho de la visión por parte de algunos niños, de seres pequeños denominados por ellos “diablitos con cuernos y todo” (sic), algunos los vieron verdes, coincidiendo con hechos similares ocurridos en Mendoza, el Gran Buenos Aires y La Plat...

La vieja de los gatos:

Racedo es una extensa arteria en la “Ciudad Paisaje”, uno de los boulevares que marca lo que antiguamente fue el limite de la ciudad. Esta calle de anchas veredas ostenta en un tramo un paseo con pergolas llenas de flores y en otra parte, el adoquinado le da un toque antiguo y exclusivo, embellecido por el edificio de la estación del ferrocarril General Urquiza, la que ha vuelto a cumplir sus funciones de terminal que había perdido en la década del ’90, aunque ha cedido parte de su amplitud a una escuela, un Cuerpo de Bomberos y un centro cultural, entre otras cosas. En un punto de esta especial calle Racedo aún se encuentra una casa antigua, con puerta doble de madera y grandes ventanas con balcones, colocadas simétricamente. Esa casa donde en algunos lugares la falta de revoque deja ver los antiguos ladrillos, fue la vivienda de una anciana a quien nunca se le conoció más familia que una gran cantidad de gatos que allí se encontraban y como tampoco se conocía su nombre era para to...

Detràs del tapial:

Muchas charlas -mate de por medio- le llevó a don Enrique convencer a su esposa Aida de abandonar la tranquilidad de Hernandarias para radicarse en Paraná. Ya nada los ataba al lugar, Cristina su única hija y la razón de sus vidas se trasladaba a la capital provincial a estudiar, así que pensó que lo mejor era trasladar la familia y seguir unidos como siempre.              Enrique no dudó cuando el agente inmobiliario le ofreció la antigua casa de calle San Martin “al principio”, a una cuadra de donde la calle principal se convierte en un pedazo del Parque Urquiza. Allí estarían no solo cerca del pedazo de naturaleza que ofrece la gran ciudad, sino también cerca del río, lo que sería sentirse casi como en su Hernandarias natal. La casa, enclavada en un amplio terreno de 10x50, aunque antigua denotaba un excelente cuidado y detalles de buen gusto en su construcción, así como en las enormes puertas de hierro trabajado que lleva...

Una noche de terror:

En calle Alem, a escasos 200 metros de la plaza 1º de Mayo (en pleno centro neurálgico de Paraná) se encuentra una antigua casona que durante años ha sido marcada como una “casa embrujada” y no solo ha despertado la curiosidad de los paranaenses sino que también ha sido el epicentro de hechos realmente tenebrosos.              Muchas veces, la falta de información y la confianza llevan a personas simples y sencillas a hechos que pueden modificar su vida.              Esta casa fue el escenario de un hecho horrendo para sus moradores. El joven matrimonio de Javier y Mariela, a quienes acompañaba su bebé de seis meses (Jonathan) se mudaba al centro. En un primer momento no les resultó extraño que esa casa céntrica, aunque antigua, tuviera el mismo valor en alquiler que la que habitaban en la periferia de Paraná. Era para ellos un golpe de suerte haber ...