Recuerdo claramente cuando tenía 6 años y cursaba el primer grado en la escuela. Un día, los niños de mi grado comenzaron a murmurar sobre haber visto un demonio en un pozo que se encontraba en los terrenos de la escuela. La historia se extendió rápidamente entre nosotros, llenándonos de temor y curiosidad.
Cuando compartimos este relato con nuestra maestra, ella trató de tranquilizarnos explicando que lo que habíamos visto no era más que un mono. Sin embargo, esta explicación nunca logró disipar por completo la sensación de intriga y misterio que rodeaba aquel pozo en la escuela.
A medida que crecí, esa historia continuó rondando en mi mente, dejándome con una pregunta persistente: ¿había algo realmente en ese pozo, o todo era simplemente fruto de nuestra imaginación infantil? La explicación de la maestra nunca me convenció por completo, y hasta el día de hoy, sigo reflexionando sobre la verdadera naturaleza de aquel suceso.
— Mannu Kun
Un hombre de 35 años llamado Luis relata un evento inquietante de su infancia, ocurrido durante una visita a Disney con su familia cuando tenía 6 años. Luis se separó de su madre y se encontró perdido, deambulando solo por el vasto parque. A pesar de caminar sin rumbo durante casi una hora, no se permitió llorar. Finalmente, se sentó en un banco para esperar. Después de unos segundos, un personaje disfrazado de Goofy se le acercó lentamente. El hombre dentro del traje le preguntó: —¿Estás perdido? Luis recuerda haber respondido afirmativamente con un movimiento de cabeza. Entonces, el sujeto se agachó, levantó los brazos y, con cada mano, comenzó a quitarse lentamente la cabeza del traje. En ese momento, las cosas se tornaron extrañas. El sujeto carecía completamente de rostro. No tenía ojos, ni nariz, solo una hendidura donde debería estar la boca, la cual se estiraba en una sonrisa grotesca. A pesar de esta visión aterradora, Luis no sintió miedo. Por alguna razón inexplicable, se si...
Comentarios
Publicar un comentario